NADA es original. Roba de cada lugar en que resuene la INSPIRACIÓN o que alimente tu imaginación. DEVORA pelÃculas antiguas, nuevas, música, libros, pinturas, fotos, poemas, sueños, conversaciones aleatorias, arquitectura, puentes, señaléticas, árboles, nubes, océanos, luz y sombras. SELECCIONA para robar solo aquellas cosas que hablen directamente a tu alma. Si lo haces, tu trabajo (y el robo) será AUTÉNTICO. La autenticidad es invaluable; la originalidad no existe. Y no te molestes en disimular tu robo, CELÉBRALO si lo sientes necesario. En cualquier caso, siempre recuerda que Jean-Luc Godard decÃa “No es de dónde tomas las cosas, sino a dónde las llevas” (Jim Jarmusch).
martes, 6 de octubre de 2020
viernes, 2 de octubre de 2020
Al cuarto 19
Autenticidad. De alguna u otra forma, nuestro entorno constantemente influye en ella. No se trata de querer fingir, sino de acomodarse y prepararse diligentemente para el papel que tendremos que interpretar. Las demás personas, inevitablemente tendrán injerencia en cómo nos comportamos, en las cosas que decimos, la ropa que usamos, y asà en muchos otros aspectos. Todos en algún momento hemos asumido un cierto rol en la sociedad, y nos desenvolvemos de cierta manera, ya sea como estudiantes o trabajadores, u otras veces como hijos, hermanos, amigos, algunos padres.
El asunto se agudiza si queremos simpatizar, agradar o ascender. Para mÃ, es un asunto difÃcil de ignorar, más aún cuando recibo atención sobre mÃ. Aunque quiera ser auténtica y mostrarme como soy, sé que muchas veces no me sentiré del todo cómoda, y sentiré que estoy interpretando. Pero encontré un lugar, en el que puedo ser yo misma, sin filtros o sonrisas falsas, un espacio en el que no siento el temor a ser juzgada. Cada vez que me fuerzo demasiado, que necesito un descanso, voy al cuarto 19.
¿Qué es este lugar? Es un espacio Ãntimo. No es necesario ir lejos, porque es una metáfora. Puede ser un momento, cualquier cosa que me permita respirar o sentir alivio. La brisa del mar, el canto de un piano, la calidez de una taza de café. Tal vez un cigarro mentolado, o simplemente contemplar la luna. Quizá sea la sensación de un vestido de seda rozándome con las medias al caminar. Estoy enamorada y obsesionada con una infinidad de detalles, que me dan sensación de autenticidad, incluso de plenitud, como si pudiese guardar algo para mà que será para siempre un secreto.
Al cuarto 19, es un relato corto y a la vez una búsqueda intensa de libertad, autonomÃa, privacidad, autenticidad. Para la protagonista, que a primeras parece vivir una vida de ensueño, no fue fácil renunciar a su carrera para dedicarse al hogar y al cuidado de los hijos. Al conversar con el marido, este le construye una habitación en el segundo piso para que la mujer pueda tener un lugar para ella. Lo llamaron el cuarto de mamá. Sin embargo, pronto los niños comenzaron a entrar al cuarto, y con la familia entrando y saliendo como si nada, este espacio se convirtió en otra sala de estar más.
Luego, la mujer comienza a rentar un cuarto barato de hotel lejos de casa, y lo frecuenta cada vez más seguido, siempre el mismo, el 19. Una vez allÃ, ella siente control sobre sus miedos. Sus preocupaciones simplemente se desvanecen. El desenlace del relato es profundo, y poco a poco se desvela la verdadera realidad atrás de la apariencia perfecta de una familia feliz. Advierto que tanto la realidad como los acontecimientos pueden resultar bastante fuertes, y también muy tristes. En palabras de la propia autora, es una historia que trata sobre el fracaso de la inteligencia, pero no quisiera adelantar mucho, si quieren leerlo por ustedes mismos:
A mi manera de ver, es saludable que existan espacios para desarrollar y cultivar nuestra identidad, más allá de nuestros roles o actividades. Descubrir las cosas que conforman tu propio cuarto 19, creo que todos deberÃan tenerlo y explorarlo. También debemos permitir que los demás lo tengan, y como sociedad, también tenemos que fomentar el respeto a la intimidad.
Nota: 5/5
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